Escribo este artículo con el contenido que tuve en cuenta para la redacción de un texto propio de metaficción o metaliteratura para la clase de Literatura y creación.

La metaficción, según Wikipedia es “… un estilo de escritura que de forma reflexiva o autoconsciente recuerda al lector que está ante una obra de ficción, y juega a problematizar la relación entre ésta y la realidad. “
En mis palabras es lograr el contraste correcto para reunir en una obra de arte, (sea un texto, pintura o algún audiovisual) a uno o algunos personajes y ponerlos bajo la circunstancia de encontrarse con sigo mismo dentro de dicha obra.

Primera referencia,
De la cual viene la tarea del anterior texto Ensueño epistolar, buscando lograr lo siguiente:
Miguel de Cervantes, Don Quijote de la Mancha segunda parte Capítulo dos, donde Don Quijote y Sancho Panza se enteran de que hay libros publicados que hablan de sus aventuras:

–Aún la cola falta por desollar –dijo Sancho–. Lo de hasta aquí son tortas y pan pintado; mas si vuestra merced quiere saber todo lo que hay acerca de las caloñas que le ponen, yo le traeré aquí luego al momento quien se las diga todas, sin que les falte una meaja; que anoche llegó el hijo de Bartolomé Carrasco, que viene de estudiar de Salamanca, hecho bachiller, y, yéndole yo a dar la bienvenida, me dijo que andaba ya en libros la historia de vuestra merced, con nombre del Ingenioso Hidalgo don Quijote de la Mancha; y dice que me mientan a mí en ella con mi mesmo nombre de Sancho Panza, y a la señora Dulcinea del Toboso, con otras cosas que pasamos nosotros a solas, que me hice cruces de espantado cómo las pudo saber el historiador que las escribió.
–Yo te aseguro, Sancho –dijo don Quijote–, que debe de ser algún sabio encantador el autor de nuestra historia; que a los tales no se les encubre nada de lo que quieren escribir.
–Y ¡cómo –dijo Sancho– si era sabio y encantador, pues (según dice el bachiller Sansón Carrasco, que así se llama el que dicho tengo) que el autor de la historia se llama Cide Hamete Berenjena!

[…] Capítulo tres
–Desa manera, ¿verdad es que hay historia mía, y que fue moro y sabio el que la compuso? –Es tan verdad, señor –dijo Sansón–, que tengo para mí que el día de hoy están impresos más de doce mil libros de la tal historia; si no, dígalo Portugal, Barcelona y Valencia, donde se han impreso; y aun hay fama que se está imprimiendo en Amberes, y a mí se me trasluce que no ha de haber nación ni lengua donde no se traduzga. –Una de las cosas –dijo a esta sazón don Quijote– que más debe de dar contento a un hombre virtuoso y eminente es verse, viviendo, andar con buen nombre por las lenguas de las gentes, impreso y en estampa. Dije con buen nombre porque, siendo al contrario, ninguna muerte se le igualará. –Si por buena fama y si por buen nombre va –dijo el bachiller–, solo vuestra merced lleva la palma a todos los caballeros andantes; porque el moro en su lengua y el cristiano en la suya tuvieron cuidado de pintarnos muy al vivo la gallardía de vuestra merced, el ánimo grande en acometer los peligros, la paciencia en las adversidades y el sufrimiento, así en las desgracias como en las heridas, la honestidad y continencia en los amores tan platónicos de vuestra merced y de mi señora doña Dulcinea del Toboso. –Nunca –dijo a este punto Sancho Panza– he oído llamar con don a mi señora Dulcinea, sino solamente la señora Dulcinea del Toboso, y ya en esto anda errada la historia. –No es objeción de importancia ésa –respondió Carrasco

–No, por cierto –respondió don Quijote–; pero dígame vuestra merced, señor bachiller: ¿qué hazañas mías son las que más se ponderan en esa historia?
–En eso –respondió el bachiller–, hay diferentes opiniones, como hay diferentes gustos: unos se atienen a la aventura de los molinos de viento, que a vuestra merced le parecieron Briareos y gigantes; otros, a la de los batanes; éste, a la descripción de los dos ejércitos, que después parecieron ser dos manadas de carneros; aquél encarece la del muerto que llevaban a enterrar a Segovia; uno
dice que a todas se aventaja la de la libertad de los galeotes; otro, que ninguna iguala a la de los dos gigantes benitos, con la pendencia del valeroso vizcaíno.
–Dígame, señor bachiller –dijo a esta sazón Sancho–: ¿entra ahí la aventura de los yangüeses, cuando a nuestro buen Rocinante se le antojó pedir cotufas en el golfo?
–No se le quedó nada –respondió Sansón– al sabio en el tintero: todo lo dice y todo lo apunta, hasta lo de las cabriolas que el buen Sancho hizo en la manta.
–En la manta no hice yo cabriolas –respondió Sancho–; en el aire sí, y aun más de las que yo quisiera.
–A lo que yo imagino –dijo don Quijote–, no hay historia humana en el mundo que no tenga sus altibajos, especialmente las que tratan de caballerías, las cuales nunca pueden estar llenas de prósperos sucesos.
–Con todo eso –respondió el bachiller–, dicen algunos que han leído la historia que se holgaran se les hubiera olvidado a los autores della algunos de los infinitos palos que en diferentes encuentros dieron al señor don Quijote.
–Ahí entra la verdad de la historia –dijo Sancho.
–También pudieran callarlos por equidad –dijo don Quijote–, pues las acciones que ni mudan ni alteran la verdad de la historia no hay para qué escribirlas, si han de redundar en menosprecio del señor de la historia. A fee que no fue tan piadoso Eneas como Virgilio le pinta, ni tan prudente Ulises como le describe Homero.

Véase más en :Capítulo Completo

Segunda referencia:
Del director Marc Forster “Stranger Than Fiction”
Año 2006.
País Estados Unidos.
Esta película narra un claro y sencillo ejemplo de metaficción, donde Harold Crick (Will Ferrell) descubre que su vida está siendo escrita por una escritora que suele matar a sus protagonistas al final de la historia.

Toda la película mantiene esa misma idea, un personaje aparentemente ficticio se encuentra con un personaje de la realidad. Es una película graciosa, la única que me ha gustado de  Will Ferrell, sencilla y muy entretenida.

Tercera referencia

Del director Woody Allen “Midnight in Paris”
Año 2011.
País Estados Unidos.
Protagonizada por Owen Wilson, Midnight in Paris es una de mis película favoritas, no sólo porque está ambientada en Francia, sino porque tiene tres cosas perfectamente combinadas: una el peculiar guión con el característico de Woody Allen, dos una hermosa mezcla entre paisajes franceses y música deliciosa y tercera ¿cuando habían visto a Picasso, Hemingway, Gertrude Stein, Salvador Dalí ,T. S. Eliot, los Fitzgerald y a Luis Bruñuel en un mismo escenario?

Owen Wilson es un escritor norteamericano quien siempre había soñado con vivir en París; su época favorita son los años 20`s, está cansado de su novia y aún no sabe qué hacer con un libro que ya tiene escrito. Por alguna extraña razón, cada vez que él visita una esquina de París a medianoche algo maravilloso sucede.

Quiero hacer énfasis en una parte en especial (sin Spoilers). En cierto momento de la película llega a sus manos una especie de diario o libro de notas perteneciente de Adriana de Burdeos, hermosa joven que está enamorándose de él, en ese momento él está en la época actual y entonces empieza a leer su contenido y se sorprende al encontrarse relatado por ella desde otra época (metaficción).

Cuarta y quinta referencia:

A nivel de literatura hay dos grandes escritores que trabajan mucho la metaficción (nombraré solo dos porque en realidad hay muchos ejemplos. Post pendiente por analizar más) Jorge Luis Borges Límites de la interpretación en la Metaficción de Borges. y Julio Cortazar Ahí pero dónde, cómo .

Por ahora eso es todo, ya que mis demás clases y trabajos no me permiten escribir más.

Pronto más del contenido de mis clases de creación literia.

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