La Sensibilidad Estética Medieval
Diana Lorena Cepeda Estrada
Universidad Central, Pregrado en Creación Literaria
Profesora: Nancy Malaver Cruz
Materia: Estéticas

Hace algunos años tuve un novio que solía visitar iglesias, no iba a orar, sólo iba a verlas. Yo que sólo pensaba en el amor y en la felicidad de “pareja” decía: “¿para qué me trae acá?”, “¿serán insinuaciones de matrimonio?”. Pero no, no lo eran y afortunadamente nunca lo fueron, pero a raíz de esta curiosidad por las iglesias quise saber cual era el encanto que tanto veía él.
Ha pasado tiempo después de eso y muchas han sido las iglesias que he visitado (y no precisamente para rezar). Iglesias de Yopal, Sogamoso, Firabitoba (pueblos de Boyacá) Bogotá y Villanueva. Hay de todo, mucho para escoger, pero curiosamente uno de los casos que me parecen más llamativos es el de la iglesia principal de Bogotá, la iglesia de La Plaza de Bolivar, La Catedral Primada de Colombia también llamada Sacro-Santa Iglesia Catedral Primada Basílica Metropolitana de la Inmaculada Concepción de María en Bogotá ¡qué nombre! y me es curioso y a la vez lamentable porque ojalá su estructura y ornamentación fueran la mitad de magníficos como ese nombre. Al entrar cualquier persona, (sea feligrés o un simple curioso) espera encontrarse con una iglesia hermosa y suprímante arreglada, tal vez por su ubicación, pero esto no es así; es una iglesia suprímante descuidada, no tiene pinturas fascinantes ni mucho menos ornamentos dorados ni nada parecido, es más, hasta las paredes están un poco peladas; gran decepción.
Vivo en Bogotá hace un año, a veces salgo con actitud de turista, otras veces simplemente me encierro en mi casa y solo sé que estoy en Bogotá por el clima. Gracias a la Universidad he iniciado un recorrido por el centro de la ciudad, ahora sí siento que estoy en la capital.
(Esto debería ser una nota para un periódico o algo así)
Creo que los turistas que llegan a la Plaza de Bolivar deberían modificar un poco su ruta, y en vez de irse a La Catedral Primada de Colombia también llamada Sacro-Santa Iglesia Catedral Primada Basílica Metropolitana de la Inmaculada Concepción de María tomaran el camino de la Octava, y que en su ruta esté El Museo Santa Clara.
Al entrar allí, lo primero que sentí fue miedo, no sé por qué, o no lo sabía en ese momento. Generalmente, esta clase de lugares tiene historia y un aire propio y característico de las construcciones antiguas, pero este templo (merece ser llamado así) tiene no sólo un aire sino muchos aires; aire de historia y peso histórico; aire de miedo, por quienes estuvieron ahí; aire de arte, por su magnifica arquitectura y maravillosas pinturas.
Antes de ir ahí (y de leer La sensibilidad estética Medieval, Umberto Eco), nunca me había preguntado el por qué las iglesias y monasterios suelen estar (no todas) tan arregladas, con tantos ornamentos y pinturas, creo que sencillamente creía que era parte de la cultura religiosa, y ya.
Esté es un lugar lleno de belleza y respeto, cada obra refleja un sentimiento, la expresión de sus estatuas, refleja el dolor, la alegría o la pena.
Ahora muchas cosas de esas tienen sentido, ahora que conozco la historia de la historia puedo ver de forma distinta una iglesia, ahora veo su estética, le dedico más tiempo a la contemplación, porque ahora es más que religión, es arte.
Claro que esta clase lugares debe ser así de brillantes, claro que si, porque ahí se refleja el amor por la belleza de la casa de Dios.

BIBLIOGRAFÍA
Eco, Umberto. La sensibilidad estética medieval En: Arte y Belleza en la estética medieval. Barcelona: Editorial Lumen , 1977. Pág. 13-28

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