Diana Lorena Cepeda Estrada
Estudiante de Creación Literaria Universidad Central
Clase Mito, rito y creación
Tema: Las ganas de volar
Profesor: Jairo Restrepo Galeano
Febrero 22 del 2016

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Las Alas de Ana

Ana suele asomarse en las tardes a su ventana, imaginando y pensando, viendo el horizonte con una taza de té en la mano, con la mirada puesta en el sol, fantaseando la forma como su silueta podría alejarse de la gran ciudad, soñando cómo podría desvanecerse a la vez que de desvanece el ocaso, como si el atardecer la consumiera.

Volar, cómo se sentiría volar. Ana ama a los insectos porque tiene alas, y aunque los pájaros también tienen alas, no son su ideal; curiosamente, Ana ama cada pequeño insecto, por más diminuto y pequeño que sea. Un insecto, pareciera ser mucho menos que un humano, sin dedo pulgar y sin la roja que los hombres llevan en las venas, pero cualquier cosa que tenga un humano queda en ridículo frente al valor que Ana le da a un par de alas, esas alas que Ana no tiene y que tanto desea.

Alas tornasol, delgadas y ligeras, nada más quisiera.
Por eso Ana suele decir que quisiera haber nacido mosca, libélula, zancudo o por lo menos abeja.

Y es que Ana suele soñar despierta, el mundo se detiene y pasa en cámara lenta con la melodía de su canto. Hay quienes la ignoran y hay quienes la aclaman, como sus vecinos que viven en cantados con su canto en las mañanas.

“Pies, para qué los quiero si tengo alas para volar.” 1 quisiera decir Ana.

1″Pies, para qué los quiero si tengo alas para volar.” Magdalena del Carmen Frida Kahlo Calderón.

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